Antes de tirar la primera línea en un nuevo proyecto de packaging, debemos detenernos en algunas premisas fundamentales para que luego no falle en el punto de venta:
Conoce el contexto.
Analizar la competencia, actores principales, prácticas habituales, estilos que el consumidor elige y está habituado. Tener en cuenta cómo y dónde se compra el producto. Ser coherente con tu estrategia de marca y con tu línea de productos actual.
¿Qué estilo necesita?
Definir el estilo gráfico adecuado, funcional, minimalista, expresivo, exclusivo… También los elementos a destacar ¿Es la marca, es el beneficio funcional o es la categoría del producto?
¿Cuál es la jerarquía de lectura?
El consumidor dedica menos de 3 segundos a decidir. ¿Qué es lo primero que tiene que entender?
¿Es factible y sostenible?
El diseño debe ser ejecutable en imprenta, considerar formatos posibles, costos, tiempos y posibles proveedores. A su vez es importante considerar aspectos de sustentabilidad y logística.
El packaging es el último vendedor que ve el cliente antes de comprar. Asegúrate de que tenga el guión correcto.

